"De cierto os digo,
que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mirad también por vosotros
mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de
los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque
como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la
tierra." (Lucas 21:32-35)
A medida que el mundo entero experimenta una continua
decadencia moral y espiritual, la verdadera iglesia de Jesucristo se levanta
del letargo espiritual en el que ha estado por muchos siglos a causa del
orgullo y la hipocresía religiosa, para convertirse en la verdadera novia del
cordero. Esta novia es la amada que vive apasionada por hacer la voluntad de su
amado Salvador. Y como novia en sí, ella representa cierto grupo especial de
creyentes que no solamente viven agradecidos por el perdón de sus pecados y la
salvación eternal que esto conlleva, sino también anhelando el cumplimiento del
rescate divino que Dios le ha prometido en su santa palabra. Aquella promesa es
una realidad profética que se puede encontrar como un principio divino a través
de todo el Antiguo Testamento. Pero sobre todo esta gloriosa promesa salió de
los mismos labios del Señor Jesucristo, y además ha sido ratificada como
doctrina fundamental apostólica.
"Velad, pues, en todo tiempo orando que
seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de
estar en pie delante del Hijo del Hombre." (Lucas 21:36)
"He aquí, os digo un misterio: No todos
dormiremos; pero todos seremos transformados, en
un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará
la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados." (1 Corintios 15:51-52)
Este rescate es conocido como "el arrebatamiento o rapto," lo cual
significa la huida de los fieles seguidores de Cristo que serán rescatados de la
tierra durante el tiempo final. Por su devoción y fidelidad a Dios ellos no tendrán que experimentar todo el sufrimiento a causa de todas las cosas terribles que vendrán sobre el mundo entero durante los
últimos siete años antes de la segunda venida de Cristo. Aquellos siete años de tribulación será la manifestación
de la ira
de Dios que muy pronto se ha de desatar sobre la humanidad como castigo divino.
Aunque el mundo entero cada vez está más lleno de maldad y de
inmundicia, no obstante hay un pueblo escogido que vive apartado para agradar
al Dios que le salvó y le separó para sí mismo. Este pueblo esta compuesto de los que anhelan
ser trasladados sobrenaturalmente hacia la santa morada celestial para poder
estar por siempre y para siempre con su amado Señor y Salvador.
"Pero nosotros,
que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de
amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha
puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor
Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que
velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él." (1 Tesalonicenses
5:8-10)
Por lo
tanto, todo aquel que desea tomar parte de aquel rescate divino no puede simplemente estar satisfecho de haber recibido la salvación eterna que Jesucristo
proveyó por medio de su muerte y resurrección, sino que también debe de
tener sus ojos puestos en el autor y consumidor de la fe y sus oídos afinados
para oír el toque de trompeta, pues solo así podrá escapar del juicio
venidero. Irónicamente, este pueblo
especial es como un "grupo elite" de un ejército que a veces no se distingue dentro
del gran grupo común y corriente de "creyentes." O sea, a veces en las congregaciones se ven caras pero no corazones. En resumidas cuentas, este
"grupo elite" son los que mantienen su mirada puesta en las
cosas de arriba y no en lo de la tierra, tal como lo sugiere Colosenses 3:2. Es
decir, no en las cosas de esta vida y este mundo, sino en el galardón
eterno. Por eso 2da Timoteo 4 nos da entender que hay un grupo de creyentes que
son... "Los que aman la venida de Cristo."
"He peleado la buena batalla, he acabado
la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada
la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no
sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida." (2da de Timoteo
4:7-9)
Entonces aquel es el pueblo especial que será rescatado como primicia de la gran cosecha final de almas, aunque lamentablemente muchos sufrirán durante la gran tribulación debido a que no se prepararon a tiempo, dejando que su aceite se agotara y no buscaron la presencia del Espíritu Santo para obtener más. Estos son los cristianos nominales que se conformaron con su religiosidad externa, dejando en si sus espíritus vacíos de la presencia de Dios; o sea, sin la presencia renovadora del Espíritu Santo. Aunque decían amar a Dios, aparentemente sus frutos no lo indicaban. No obstante la misericordia de Dios se extiende hasta el final; pues durante aquel tiempo van a tener que demostrar cuan sincero es su amor a Dios, ya que muchos tendrán que dar sus vidas por amor a Dios y a su palabra para evitar ser marcados por el anticristo y condenados eternamente.
A través de toda la historia bíblica podemos ver que Dios
siempre ha tenido un pueblo especial reservado para sí, "un remanente fiel," y aparentemente esto es
una constante que continuará aun hasta el fin de los tiempos. Por lo tanto, aquel pueblo especial de Dios de este tiempo final es simbólicamente
identificado por la biblia como "la novia del cordero." La cual en
realidad es aquella que se convertirá en su esposa durante los
siete años
de tribulación que pronto vendrá sobre la tierra.
Mientras los más fieles celebrarán en
el cielo con su amado salvador, los menos fieles e infieles sufren durante el tiempo del terrible juicio que viene sobre el resto de la humanidad. Es decir, mientras la novia de Cristo celebra su boda en el cielo,
el resto de creyentes y no creyentes sufrirán en la tierra los juicios que vendrán durante
los siete años de tribulación.
Tradicionalmente el pueblo judío celebra por siete días sus bodas tipificando así una realidad espiritual que ellos ni conocen pero Dios mismo
ha establecido en su palabra eternal. En resumidas cuentas, aquel pueblo
que va escapar del juicio venidero son aquellos que Dios tiene reservado para
sí en la hora final. Resultando en sí un pueblo bendecido y afortunado, el cual
ha aprendido a amar a Dios y aborrecer al mundo (las cosas del mundo). Ya que esto es lo que la
palabra de Dios nos manda a hacer.
"No améis al mundo, ni las cosas que
están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los
ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."
(1 Juan 2:15-16)
"Porque como un lazo vendrá sobre todos
los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo
orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que
vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre." (Lucas 21:36-37)
Los que están llenos del amor del Padre celestial, como resultado de tener la
clase de amor que Dios tiene... aman lo que el Padre ama y odian lo que el
Padre odia. Aman a Dios y la santidad y odian el pecado y la maldad. Estos serán tenidos
por dignos de escapar del juicio venidero. Por su amor genuino a Dios y
obediencia a su palabra ellos escaparan de la tribulación que muy pronto
vendrá sobre el mundo entero a causa del pecado en el cual la mayoría del la humanidad insiste en vivir y practicar.
Aunque hoy abunda el pecado como nunca
antes, la gracia de Dios ha de sobreabundar también como nunca antes. Y esto es porque la novia del cordero de Dios está siendo preparada para hacer la gran
diferencia como nunca antes; pues, ella está siendo preparada para brillar en
medio de las tinieblas. Porque se ha llenado del aceite del Espíritu Santo y su lampara jamas se ha de apagar. Y la temporada que ella traerá sobre si es la que proféticamente se conoce como la lluvia tardía y la gloria
postrera (según Joel 2 y Hageo 2).
"Tocad
trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores
de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de
tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se
extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo
hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas
generaciones." (Joel 2:1-2)
"Delante
de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se
oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová
dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento;
fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy
terrible; ¿quién podrá soportarlo?" (Joel 2:10-11)
"Y
después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros
hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes
verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi
Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre,
y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en
sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová." (Joel
2:28-31)
"Porque
así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y
la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las
naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta
casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío
es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de
esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré
paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos." (Hageo 2:6-9)
Sin duda toda aquella maravillosa palabra profética era conocida y anhelada por el
pueblo de Israel, y seguramente por anticipar esa extraordinaria forma en que Dios traería el juicio sobre el incrédulo o gentil y la restitución para el pueblo
del Dios de Abraham, no tomaron en cuenta otra realidad
profética que debía de cumplirse mucho antes del trágico y a la vez glorioso final.
No tomaron en cuenta por ejemplo, la profecía de Isaías 53. La cual habla a
cerca del mesías que sufriría y que pagaría el precio por el pecado de su pueblo, y no solo del
judío sino de toda la humanidad.
En fin, por causa de que Israel.... o mejor dicho, su liderazgo religioso solo pusieron la mirada en las necesidades temporales del momento, y no considerar la
necesidad espiritual; pero no solamente la necesidad espiritual de ellos como hombres falibles, sino la de
todo su pueblo e incluso la de los romanos y toda la humanidad; por esa razón no comprendieron a Jesús. Por eso, no conocieron visitación de su Mesías...
"Porque
vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te
sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus
hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no
conociste el tiempo de tu visitación." (Lucas 19:43-44)
Cuando las personas desconocen el tiempo del cumplimiento profético que Dios ha
anticipado por medio de sus profetas, especialmente las palabras proféticas del
mismo Señor Jesucristo, vivirán en una incertidumbre del futuro cercano o
lejano, poniéndose así en condición de peligro. Más si hacen caso al aviso que
la palabra de Dios les da, serán sabios.
"El
avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y llevan el daño."
(Proverbios 27:12)